Manillares-Mtb

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Información sobre Manillares-Mtb

Según la forma del manillar de montaña se distinguen fundamentalmente dos tipos: manillares planos y manillares de doble altura, llamados también “manillares de elevación”.  Los más clásicos son los planos, los de doble altura toman la forma de acodados, curvados hacia arriba; las manos quedan más cerca del cuerpo, lo que permite al ciclista una postura más erguida y gran amplitud para poder realizar todo tipo de maniobras.

El manillar de montaña sólo permite  adoptar  una posición para las manos, por lo que puede resultar molesto cuando se ha recorrido muchos kilómetros. Una solución es acoplarle puños ergonómicos o instalar unos “cuernos” o extensiones de manillar en los extremos del mismo; estas extensiones permiten variar la posición de las manos y la postura sobre la bicicleta para conseguir mayor comodidad en cada circunstancia de la conducción. También se puede acoplar en ambos extremos del manillar unos topes que sirven de agarre y resultan especialmente útiles en las subidas.

Con respecto al material con el que están diseñados, tenemos manillares de aluminio y de carbono. Éste último reduce el peso de la bicicleta, además de tener más capacidad de absorción de las vibraciones del terreno; no todos los manillares de carbono ofrecen menos rigidez que los de aluminio.

La distancia y la altura  entre el manillar y el sillín es un dato clave para encontrar la posición correcta sobre la bicicleta. Un manillar colocado incorrectamente en relación con el sillín, demasiado lejos de éste, trae consigo demasiado peso corporal en la parte delantera y puede provocar molestias y/o lesiones.  Los brazos se cargan de tensión al sujetar con fuerza el manillar, al tiempo que debe permitir a éste amplia flexibilidad en los movimientos, especialmente en recorridos abruptos o con obstáculos. También la espalda puede resentirse con dolores y molestias, sobre todo en descensos y bajadas técnicas ya que carga mucha tensión al intentar mantener el equilibrio del cuerpo. Las sobrecargas en las manos son muy frecuentes porque soportan todo el peso del cuerpo al agarrar el manillar en terrenos muy irregulares; esto puede provocar inflamación y dolor en los tendones del primer dedo, así como la comprensión del nervio mediano que discurre por el centro de la muñeca, provocando hormigueos en los tres primeros dedos de las manos.

La distancia y la altura idóneas entre el manillar y el sillín son diferentes para cada ciclista; dependerá de la longitud del tronco y de los brazos del ciclista. Para encontrar la distancia correcta entre sillín y manillar, colocaremos el codo en la punta del sillín y extenderemos el brazo hasta tocar el centro del manillar con la punta de los dedos;  el dedo más largo llegará exactamente al punto medio entre la potencia y el centro del manillar. Una  buena posición sobre el manillar será la que  permita tener los hombros relajados y los brazos ligeramente flexionados, y al mismo tiempo  poder llegar a los mandos de cambio y freno con rapidez y comodidad.

Es importante tener en cuenta la altura del manillar porque afecta en el reparto del peso sobre la bicicleta. La altura del manillar define el punto de fuerza en la sujeción con el manillar y la línea de palanca sobre la rueda delantera.

Cuanto más alto esté el manillar, más potencia de giro sobre la rueda delantera y las reacciones son más lentas. Si está más bajo, la dirección será más dura y rápida.

Cuanto más alto está el manillar respecto al sillín menos peso soportarán las manos; el tronco está más erguido, la postura corporal es más cómoda aunque menos aerodinámica; recae menos peso sobre la rueda delantera y aumenta el control de la bicicleta en bajadas, aunque se pierde a la hora de manejar la bicicleta en subidas y pendientes fuertes. Si el manillar está más bajo en relación al sillín aumenta el peso que soportarán las manos, el tronco estará más inclinado hacia adelante lo que supone una postura más aerodinámica favoreciendo las subidas y se complica el control en bajadas. Según el uso y tecnicismo de cada ciclista consideraremos lo más idóneo. Como vemos no interesa tanto la altura del manillar con respecto al suelo sino considerarla en relación a la altura del sillín. Un ejemplo para calcularla sería: el sillín está a 112 cm del suelo y el manillar a 107 cm;  entonces diremos que la altura del manillar es de -5 cm. Se consideran unas medidas de manillar generales que pueden servir de referencia en función de la altura del ciclista. Si éste mide entre 160 y 170 cm, la diferencia entre la altura del manillar y la del sillín debe ser entre 2 y -2 cm;  si mide entre 170 y 180 cm, la diferencia oscilará entre  -2 y 5 cm;  finalmente, para personas de más de 180 cm, la altura recomendada del manillar será entre -5 y -8 cm.

Con respecto a la inclinación del manillar, es cuestión de preferencia personal. Se trata de encontrar una postura cómoda. Una aproximación a tener en cuenta es que  la  espalda debe formar un ángulo de 45 grados  con la cintura. El punto adecuado será el que permita doblar y extender los codos sin necesidad de mover la espalda. De este modo se puede usar los brazos adecuadamente: un poco doblados a modo de suspensión para que absorban los baches o como contención manteniéndolos rígidos en las bajadas más verticales.

El diámetro de las ruedas también se relaciona con la anchura del manillar. En general, con ruedas de 29” de diámetro se utiliza un manillar de 740 mm de ancho. A mayor diámetro de la rueda ésta ejerce más palanca sobre la dirección y se requiere un manillar más ancho para estabilizarla con lo cual se necesita hacer menos fuerza para mantener la dirección. Un manillar más ancho aporta más control en la rueda delantera, estabilidad en bajadas rápidas y por consiguiente se necesita mayor impacto lateral en la rueda para hacernos perder el equilibrio.

Recomendaciones:

  • Si vas a pasar mucho tiempo en la bicicleta, es aconsejable un manillar de doble altura; tu postura será más erguida, te sentirás más cómodo y con mayor amplitud para maniobrar la bicicleta.
  • En terrenos muy irregulares, con baches o piedras, te sentirás más seguro con un manillar más ancho. Por contrapartida, los brazos quedarán más separados y notarás más carga en la espalda.
  • Es conveniente tener en cuenta y en la medida de lo posible procurar que las manos puedan adoptar diferentes posiciones sobre el manillar, para prevenir y/o atenuar el dolor en los antebrazos y el adormecimiento de las manos.